Minimalismo profesional o trabajar menos y más tiempo libre

 

 

Miguel del Río | 10.05.2026


 

 

 

 

Un día nos hablan de transición energética y finanzas sostenibles, y al siguiente de que al mundo solo lo mueve el petróleo y armarse hasta los dientes, por si Putin se levanta con el pie izquierdo. Surgen también nuevas filosofías de vida, como esta del minimalismo profesional. Consiste en trabajar menos y tener más tiempo libre. Todo ello suena muy bonito, pero mucho me temo que no lo establecemos los trabajadores. Al contrario, resulta que la Inteligencia Artificial manda, impone y decide las contrataciones. Cuando te explican la IA, todo son bondades. Hasta que llegan los despidos masivos en que ya están inmersas tantas multinacionales.

 

Con cada nueva noticia, el periodismo debe contar de entrada lo sucedido, de qué se trata o se nos quiere hablar. Sin desinformarnos, como pasa hoy en demasiadas ocasiones, a veces por desconocimiento de la profesión, y a veces se hace intencionadamente, para engañar y manipular a la gente. Hay que ir al grano, por lo tanto, sobre todo si se desconoce una nueva filosofía de vida como es el minimalismo profesional. Les puedo adelantar que se trata de una tendencia laboral impulsada por la Generación Z, 100% nativa digital. Sus fundamentos contemplan lograr un contrato de trabajo claro, cumplimiento estricto de lo firmado por las partes, salir a la hora estipulada, preservar ante todo la vida personal y familiar, aunque esto choca con otra de sus aspiraciones, como es la posibilidad de tener varios trabajos (satélite lo llaman), y con ello ganar más dinero.

Sería interesante conocer lo que pueda opinar sobre esto un trabajador autónomo español, emprendedores donde los haya, pese a lo cual han elevado en los últimos años el tono de sus denuncias y protestas, ante los elevados impuestos y subida de cuotas a la Seguridad Social. Llevan toda la razón. Los trabajadores por cuenta propia son sus propios jefes, algo en lo que hay que incidir, ya que una encuesta de la plataforma Glassdoor, líder de empleo, plasma que 7 de cada 10 jóvenes no quiere ser jefe. Algo así rompe completamente con el pasado, y es interpretado por los expertos como un claro rechazo a la tradicional escalera corporativa, la famosa promoción interna, a la que anteriores generaciones laborales aspiraba.

La preferencia actual, aunque no generalicemos, es tomarse las cosas con tranquilidad y disfrutar de mayor tiempo libre, antes que un ascenso dentro de la empresa. Estos jóvenes duran poco tiempo en sus primeros empleos, apenas un año, y pasan de una firma a otra, según lo que más les convenga en cada etapa de su vida. En la Generación Z está muy arraigada la idea de conseguir clientes, tratar directamente con ellos los proyectos y cobrarlos, en vez de hacer una carrera laboral, de toda una vida, en una determinada compañía. Esto último se ve ya como caduco, pero también hay que luchar ahora contra enemigos imprevistos con los que no contaban, como son ya la crisis económica, los despidos masivos dentro de las grandes multinacionales (caso reciente de Nestlé, que afecta también a Cantabria), y la Inteligencia Artificial que ya es un hecho en positivo, negativo y nefasto, según la profesión o trabajo del que se trate.

Como ser rico, quien se pueda permitir llevar a cabo su trabajo en semejantes condiciones, no cabe duda que la suerte le sonríe. Los Z son totalmente digitales, tecnológicos y de IA, pero el móvil crea tal dependencia, que la mayoría de usuarios no se dan cuenta que han sido encadenados a la maquinita. Y eso conlleva muchas horas al día, casi todas diría yo. Eso mismo exige triunfar en redes. Claramente, a esto no se le puede llamar disfrutar de más ocio o dedicar tiempo libre a la familia, aficiones, deporte o el gimnasio.

Hay otra cuestión no menos crucial. Si con lo que ganas no te da para nada, no llegas ni a mitad de mes, trabajando menos veo poco futuro de cumplimiento de lo que yo llamo alcanzar ilusiones básicas, como alquilar o comprar casa, conformar un hogar, y conseguir al tiempo una seguridad económica que sustente como es debido la economía familiar. Suerte tienes ahora si te da para llenar el carrito de la compra varias veces al mes. Ya no hay una economía segura, debido a todos los conflictos bélicos existentes, la crisis y escasez energética, y la tendencia de la gran economía al despido de miles de trabajadores dentro de las multinacionales más conocidas. Y nadie, con responsabilidades políticas de altura, lo está parando. Al contrario, en ocasiones parece que se alienta el desgaste y poner freno a la estabilidad y prosperidad de los ciudadanos.

Concluyo con la afirmación de que nos cuentan una milonga tras otra. Casi todo lo que nos anunciaron en el siglo XX de lo que iba a suceder en este XXI ha resultado falso o erróneo. Empezando porque se habló de un mundo estable, con buen progreso, gran desarrollo, ayuda de las tecnologías, y rápida sustitución de las energías viejas por nuevas y limpias. Nada se nos dijo del regreso de las guerras, de la lucha encarnizada por el control del petróleo, tampoco de las pandemias, donde acaba una y empieza otra, del pedazo de problema que es ya la corrupción, y de las formas de trabajar, como esto del minimalismo profesional. Veremos lo que dura conseguir más ocio que currar. Si es otra milonga.

 

 

Miguel del Río