COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
CRISTO HA RESUCITADO… ¡ALELUYA!
“EL VÍA CRUCIS SE TRANSFIGURA EN VÍA LUCIS: Será fructífero degustar y deliberar sobre uno mismo, frente a los desafíos que la existencia nos pone por delante cada día, a nivel personal y planetario. La Pascua no aparta la cruz, nos aporta el fundamento de la fe. Todo se vence por la pasión liberadora; y, su dicha nos convence, con el alba de la esperanza. La losa, símbolo de la muerte, ha sido removida y movida hacia el inspirado cántico luminoso, vivificándonos sin pena alguna.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 04.04.2026
I.- NO ESTÁ EN LA TUMBA;
¡ES EL VIVIENTE!Desde entonces, el amor subyugó al odio,
y el odio dejó de esclavizar nuestro andar.
Con el célebre sol se vencieron los males,
y lo que mora es la aurora con su claridad;
pues quien es, Verdad y Vida, nos orienta.Que sea la clemencia la que nos albergue,
la que nos guie los pasos y nos encamine,
la que nos pase su donaire y nos absuelva,
pues nuestra alma está con Cristo siempre,
sólo hay que ansiar seguirle y no apartarle.Con Él, el perdón se impuso a la condena,
la venganza dejó de cohabitarnos los días.
Miremos a su cruz y dejémonos reanimar,
al ver la fosa vacía y a mi Señor gloriado,
que nos asiste desde el cielo y nos auxilia.
II.- EN SU RESURRECCIÓN;
¡SE ALEGRAN CIELOS Y TIERRA!La fe de los cristianos se basa en el gozo,
en el júbilo del anuncio de sus discípulos,
que percibieron el sepulcro resplandecido;
porque el Crucificado ya había resurgido,
y con su luz borró la sombra de la muerte.El esplendor de Dios nos resurge a diario,
su grandeza es tan auténtica como divina,
pues la vitalidad satisfecha de la creación,
así como el anhelo de toda fibra humana,
nos asciende al Padre a través de su Hijo.Bañados por la irradiación del Resucitado,
todo se puede componer y nada se resiste;
por eso cantamos y caminamos frondosos,
con la mirada puesta en nuestro Salvador,
que se halla vivo caminando con nosotros.
III.- MI SEÑOR TRIUNFANTE;
¡SU PAZ CON NOSOTROS!Con Cristo regresa al mundo la concordia;
nos hace falta su espíritu para corregirnos,
para ablandar la dureza de nuestros pasos,
con la mística del adorar y el deseo de ser,
más pulso que pausa a la hora de dirigirse.Las llagas en el cuerpo de Jesús revivido,
son el signo de la lucha que Él combatió;
amándonos hasta el extremo de ofrecerse,
para que lográsemos tener unión y unidad,
estar en paz y obrar en paz con los demás.Dejémonos atraer por el acuerdo celestial,
tomemos el horizonte de la reconciliación;
al ser del limbo y a su firmamento volver,
convertidos en gozosos heraldos de savia,
como testigos de quien es nuestro Señor.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
04 de abril de 2026