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Un cardenal filipino alerta contra las «celebridades espirituales» en los grupos carismáticos
Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan, advierte de que los dones espirituales deben servir a la comunidad cristiana y no convertirse en instrumentos de prestigio personal, influencia o autoridad.
23/10/26 | Javier Arias
- Los carismas no son una vía para obtener prestigio
- Una renovación espiritual comprometida con los más vulnerables
El Cardenal Pablo Virgilio David de Kalookan
habla en la Segunda Conferencia Nacional de Dirección Espiritual
de CHARIS Filipinas en Liloan, Cebú,
el 20 de octubre de 2026.
NORMAN DEQUIA.
El cardenal Pablo Virgilio David ha advertido a las comunidades carismáticas católicas contra el auge de las llamadas «celebridades espirituales», líderes que pueden convertir sus dones en una vía para obtener reconocimiento personal. El purpurado ha insistido en que los carismas deben estar al servicio de la Iglesia y contribuir al crecimiento de toda la comunidad cristiana.
Según ha publicado el Servicio de Noticias de la Conferencia Episcopal de Filipinas (CBCP), David realizó estas declaraciones durante la segunda Conferencia Nacional de Dirección Espiritual de CHARIS Filipinas, celebrada del 19 al 21 de octubre en la ciudad de Liloan.
«El Espíritu Santo no distribuye dones para crear celebridades espirituales. El Espíritu distribuye dones para edificar el Cuerpo de Cristo», afirmó el cardenal durante su intervención del martes.
Los carismas no son una vía para obtener prestigio
David recordó que dones como la predicación, la sanación o el discernimiento tienen como finalidad fortalecer a la comunidad cristiana. Por ello, advirtió del riesgo de que se utilicen para obtener reconocimiento, influencia o autoridad dentro de los grupos carismáticos, en lugar de orientarse al servicio de los demás.
«El carisma es un don del Espíritu, no solo para el individuo, sino para la comunidad», señaló el purpurado, que también alertó sobre la rivalidad y la búsqueda de prestigio espiritual.
En este sentido, el cardenal puso el foco en la responsabilidad de quienes ejercen funciones de liderazgo en estas comunidades. A su juicio, los responsables no deben fomentar la dependencia de sus seguidores respecto a sus capacidades personales, sino ayudarles a desarrollar sus propios dones y a asumir su papel en la misión de la Iglesia.
«El propósito del liderazgo no es hacer que las personas dependan de los líderes, sino más bien ayudarlas a convertirse en discípulos maduros, capaces de ejercer sus propios dones y responsabilidades», afirmó.
Una renovación espiritual comprometida con los más vulnerables
El cardenal filipino subrayó asimismo que la renovación espiritual debe traducirse en acciones concretas. Entre sus frutos, destacó una mayor preocupación por las personas marginadas, el compromiso con la justicia y la participación activa en la misión evangelizadora de la Iglesia.
David relacionó también el crecimiento de las comunidades carismáticas con la sinodalidad, entendida como una forma de caminar juntos que exige escucha, responsabilidad compartida y discernimiento colectivo.
Desde esta perspectiva, instó a los participantes a reconocer los dones de cada miembro de la comunidad y a buscar conjuntamente la guía del Espíritu Santo, en lugar de concentrar el protagonismo en determinadas figuras.
La segunda Conferencia Nacional de Dirección Espiritual de CHARIS Filipinas reunió a unos 165 participantes, entre ellos obispos, sacerdotes, personas consagradas y líderes laicos procedentes de diócesis y grupos carismáticos de todo el país.
El encuentro tuvo como objetivo profundizar en la formación para la dirección espiritual y reforzar la implicación de los participantes en la vida y la misión de la Iglesia católica.