Iglesia-Estado
El príncipe heredero Alois de Liechtenstein, católico, ha cumplido finalmente su advertencia: ha vetado el proyecto de ley que pretendía despenalizar el aborto durante las primeras doce semanas de embarazo. La decisión, anunciada por la Casa Principesca el 20 de octubre, impide que salga adelante una reforma que el Parlamento del pequeño principado europeo había aprobado el pasado 2 de septiembre por un estrecho margen: 13 votos a favor y 12 en contra.
23/10/26 | Marta Santín
No es compatible con la protección de la vida no nacida
- La sanción del jefe del Estado es necesaria para que una ley sea promulgada
- Una de las legislaciones más restrictivas de Europa
- El apoyo a las embarazadas, prioridad de la familia principesca
- Un príncipe católico que había anunciado su decisión
"Han mostrado valentía en poner en prácticas sus principios"
El Príncipe Heredero Alois de Liechtenstein
y su mujer, la Princesa Sofía de Baviera.
Alois ya había anticipado que rechazaría una legislación de estas características. En junio, el heredero había manifestado su oposición en una entrevista publicada en el periódico del país Liechtensteiner Vaterland. Entonces argumentó que no consideraba compatible una regulación basada en plazos con la protección jurídica de la vida no nacida. Finalmente, ha cumplido su advertencia.
No es compatible con la protección de la vida no nacida
En un comunicado difundido el 20 de octubre y enviado a Religión Confidencial, la Casa Principesca confirmó que, después de estudiar detenidamente la iniciativa y mantener conversaciones sobre la cuestión, el príncipe heredero no sancionará la decisión parlamentaria. Alois considera que una regulación que permita abortar dentro de un plazo determinado no garantiza suficientemente la protección de la vida del no nacido, a la que se refiere como un bien jurídico fundamental.
El Príncipe "sigue convencido de que la reforma propuesta no es compatible con garantizar una protección adecuada de la vida no nacida. Por lo tanto, el Príncipe Heredero no dará su aprobación al proyecto de ley" para introducir el aborto.
«Estoy convencido de que muchas personas comparten el objetivo de brindar el mejor apoyo posible a las mujeres en situaciones difíciles, protegiendo al mismo tiempo la vida de los no nacidos», declaró el príncipe heredero.
La sanción del jefe del Estado es necesaria para que una ley sea promulgada
La iniciativa, denominada «Solución de plazos para Liechtenstein», proponía modificar el Código Penal para permitir la interrupción voluntaria del embarazo durante los tres primeros meses de gestación. De este modo, el aborto habría dejado de ser punible dentro de ese periodo, con independencia del motivo, cuando lo practicara un médico.
El proyecto también contemplaba eliminar la prohibición de ofrecer públicamente información, anunciar o promocionar servicios relacionados con el aborto y que los costes de las intervenciones pudieran ser cubiertos por el seguro sanitario.
La propuesta había llegado al Parlamento mediante una iniciativa popular que reunió miles de firmas. El resultado parlamentario no fue suficiente para que la reforma entrara en vigor.
En Liechtenstein, la sanción del jefe del Estado es necesaria para que una ley sea promulgada. El príncipe heredero Alois von und zu Liechtenstein tiene, según la constitución de Liechtenstein y confirmado por un referéndum popular en 2003, la autoridad para vetar dicha legislación.
Desde agosto de 2004, Alois ejerce las funciones de jefe del Estado por delegación de su padre, el príncipe soberano Hans-Adam II, aunque todavía no ha sucedido a este en el trono.
Una de las legislaciones más restrictivas de Europa
Liechtenstein mantiene una de las legislaciones más restrictivas de Europa en esta materia. El aborto continúa penalizado para quienes lo practican, salvo en los supuestos expresamente contemplados en el Código Penal.
Entre las excepciones figuran los casos en los que la intervención resulta necesaria para evitar un peligro grave para la vida o un daño grave para la salud de la mujer que no pueda evitarse de otra manera, así como determinados embarazos derivados de delitos sexuales y otros supuestos previstos legalmente.
No obstante, es importante distinguir esta regulación de la situación penal de la mujer embarazada. Desde una reforma de 2015, la mujer no es castigada cuando el aborto lo realiza un médico. La legislación también contempla la ausencia de sanción en determinadas circunstancias excepcionales.
El apoyo a las embarazadas, prioridad de la familia principesca
Junto a su rechazo a la reforma, Alois ha defendido la necesidad de mejorar la atención a las mujeres que atraviesan un embarazo difícil. La Casa Principesca ha señalado que el heredero está abierto a estudiar cambios específicos en la regulación vigente, entre ellos la posible eliminación de la prohibición de publicidad sobre el aborto, y apoya las iniciativas destinadas a mejorar la información, el acompañamiento y la asistencia a las mujeres antes, durante y después del embarazo.
Esta preocupación está vinculada también al trabajo que desarrolla su familia a través de la Fundación Sophie von Liechtenstein, fundada por su esposa, la princesa heredera Sophie von und zu Liechtenstein.
La entidad presta apoyo a mujeres embarazadas y familias en situaciones difíciles. Según la información difundida por la organización, cuenta con tres centros de asesoramiento en Liechtenstein, Suiza y Austria, donde ofrece orientación psicológica y social gratuita, así como ayuda a mujeres que afrontan embarazos no planificados o dificultades económicas.
La página web de la organización explica: «Ninguna mujer embarazada debería verse obligada a abortar ni encontrarse en ninguna otra situación difícil debido a circunstancias desfavorables. Apoyaremos a toda mujer embarazada que acuda a nosotros, incluso a largo plazo si es necesario. No la dejaremos sola».
Un príncipe católico que había anunciado su decisión
Alois, príncipe heredero y católico, ha mantenido su oposición a la reforma durante todo el proceso parlamentario. Su postura se enmarca en una tradición familiar vinculada históricamente al catolicismo, en un país donde la Iglesia también ha intervenido en el debate sobre la protección de la vida.
En agosto, el administrador apostólico de la archidiócesis de Vaduz, monseñor Benno Elbs, recordó que el niño no nacido posee una dignidad propia desde el comienzo de su existencia y reclamó una sociedad que no deje solas a las mujeres y a las parejas ante las dificultades de un embarazo.
El heredero ha defendido que la protección de la vida y la ayuda a las mujeres no deben plantearse como objetivos incompatibles. Su propuesta pasa por reforzar el acompañamiento y el apoyo a las embarazadas sin aceptar una regulación del aborto basada exclusivamente en un plazo de gestación.
"Han mostrado valentía en poner en prácticas sus principios"
Por su parte, la organización provida británica Right To Life UK ha valorado positivamente la decisión del príncipe. Su portavoz, Catherine Robinson ha dicho: “El príncipe y la princesa han demostrado valentía y compasión al poner en práctica sus principios. El príncipe ha utilizado sus poderes constitucionales para defender a los bebés no nacidos, mientras que la fundación de la Princesa ha ayudado a las madres a superar las dificultades que pueden hacer que un embarazo inesperado resulte abrumador”.
Y ha añadido: “Proteger legalmente a los bebés no nacidos y ayudar a sus madres son aspectos fundamentales. El príncipe y la princesa han dado un ejemplo que otros en la vida pública harían bien en seguir.”