Tribunas

Más balances de la visita del Papa a España

 

 

José Francisco Serrano Oceja


El Papa León llegando a la Plaza de Lima en la Vigilia de los jóvenes.
A. Pérez Meca / Europa Press

 

 

 

 

Como da la impresión de que el Viaje de León XIV a España ocurrió hace ya mucho tiempo, demasiado, y ya estamos en la fase del olvido social, máxime por los ritmos de la actualidad, no está mal que, aunque sea por la razón económica, León XIV vuelva a estar con nosotros.

Entiendo que el Papa no vino a España para que los números canten. Hay un balance, que es el de la fecundidad evangélica y apostólica, que no sé si se puede hacer tan pronto y que igual es más relevante para la Iglesia y para la vida de las personas.

El primer balance del recordado viaje del Papa a España lo hizo el mismo Papa en las horas siguientes. Si no mal recuerdo, al término de esa visita, los obispos titulares de las diócesis visitadas también hicieron un primer balance que se quedó en eso, en primero.

Ahora, por eso de la fascinación numérica que a los medios nos gusta tanto, y por la cultura de la rendición de cuentas, y porque el Estado, y la sociedad de los números, ha metido a la Iglesia en una dinámica de tener que demostrar cada paso que da en lo cuantitativo, se ha presentado el balance económico con notable satisfacción de todos. Sobre todo, de los que allí estuvieron gestionando la visita.

Lo que legitima a la Iglesia no es lo cuantitativo, es lo cualitativo. Y menos lo macro. Esta historia la comenzaron 12, el que salva es uno, la Iglesia la forman también “dos o más en su nombre”…

Muestra de lo bien que ha ido todo son las declaraciones del ecónomo de los ecónomos, el Vicesecretario de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal, cuando dice que “ni las diócesis ni la Conferencia Episcopal han tenido que pedir ningún crédito”.

Eso apunta a un notable músculo financiero. Primero del arzobispado de Madrid, que hizo frente al 55,6% de los gastos; el de Barcelona, al 15,7%; el obispado de Canarias, al 8,9%; al obispado de Tenerife, al 9,0%; y a la Conferencia Episcopal Española, el 10,8%. El gasto total de las entidades organizadoras fue de 29.318.389 euros, aunque el diario ABC lo sube hasta 31,9 millones de euros, contando el coste de las cesiones gratuitas de espacios.

El músculo del arzobispado de Madrid, 16 millones para gastos, es muy notable, sobre todo en relación con el de Barcelona, 4 millones. Que la Conferencia Episcopal haya gastado 3,1 millones no es un dato menor.

No voy a entrar en más detalles de la memoria. De las cuestiones que me llaman la atención destaco sólo la contribución directa de las administraciones públicas en Cataluña, léase la Generalitat, que dedicó no poco dinero a financiar directamente el viaje. No me salen las cuentas de la proporción actos-gastos entre Madrid y Barcelona, teniendo en cuenta la visibilidad de los de Cataluña.

Otro dato llamativo. Según los cuadros, no numerados, de la Nota de Prensa de la CEE, en el referido a ingresos, en España la sociedad civil está dispuesta a que venga el Papa cuando quiera, dado que supone el 44,7% de los ingresos (13 millones). Es decir que casi la mitad de la visita la pagó la sociedad civil.

Las colectas y donativos, que se supone son de los fieles, parece poco, el 4,3% (1.2 millones).

Pero de lo que se trata aquí es de preguntarnos qué balances del Viaje del Papa faltan.

Falta el institucional orgánico de la Conferencia Episcopal Española, cuyo primer avance, supongo, lo tendremos en el discurso del Presidente de la Conferencia Episcopal en la próxima Plenaria, la 130, que, atentos, se celebrará la semana del del 16 al 20 de noviembre. Un poco más y los obispos salen del Plenaria hacia los colegios electorales.

Dice la Nota de prensa de este balance que “el portal de transparencia del viaje del Papa publicitó 31 procesos de licitación, con sus pliegos correspondientes, para los gastos de más de 75.000 euros. Las adjudicaciones fueron realizadas por una Mesa de Compras y Contrataciones específica. Este escenario económico y de actuación, avalado por EY como consultora independientes, pone de manifiesto una gestión rigurosa, eficiente y transparente de los recursos”.

No dudo que el Órgano de Cumplimiento Normativo de la CEE hará también un balance ratificando estos magníficos datos y los procesos que condujeron a ellos.

 

 

José Francisco Serrano Oceja