Iglesia-Estado
El arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, ha defendido la presencia de Dios en la vida pública durante el II Foro celebrado en el Senado «Lo que aporta la fe católica a España y a Europa», en el que también participaron Higinio Marín, Bieito Rubido y el senador Fernando Gutiérrez.
20/10/26 | Marta Santín
- El riesgo de excluir a Dios en los espacios públicos
- «No tenemos que elegir políticos que nos hagan felices»
- «Si somos críticos, pero no criticones, somos molestos»
- Bieito Rubido: «No hay por qué avergonzarse»
- Fernando Gutiérrez reivindica la herencia cristiana
De izq. a dcha: Higinio Marín, Mons. Jesús Sanz,
el moderador del acto, Fernando Gutiérrez y Bieito Rubido.
Foto: Marta Santín.
«Dios no es un rival, sino el mejor de nuestros cómplices». Con esta afirmación, monseñor Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, defendió la presencia de la fe en la sociedad durante el II Foro «Lo que aporta la fe católica a España y a Europa», celebrado este lunes 19 de octubre en el Senado y organizado por la Fundación Enraizados bajo el título «Dios: ¿Luz en la vida pública?».
El riesgo de excluir a Dios en los espacios públicos
El prelado reivindicó que los católicos puedan dar testimonio de sus convicciones sin quedar relegados al ámbito privado y advirtió de los riesgos de una sociedad que excluye a Dios de sus espacios públicos. «En esta sociedad no hay creyentes y ateos, hay creyentes e idólatras. Cuando el hombre renuncia a Dios le quedan tres dioses: el poder, el dinero y el sexo», afirmó.
Sanz Montes defendió que su intervención pública no responde a intereses partidistas, sino a la voluntad de hacer presentes los valores cristianos. «No suelo defraudar a los que no van a misa. Muchos me dicen que soy un político y que hago política, y les contesto: sí, hago política todo lo que puedo para dar testimonio de la fe», explicó con convicción.
En este sentido, precisó que no defiende tanto «proposiciones partidistas» como valores en los que Dios tenga cabida. «Cuando señalo la mentira y a los mentirosos no pongo sus nombres ni sus siglas. Yo aspiro a los valores. Dios tiene cabida en la sociedad», añadió.
«No tenemos que elegir políticos que nos hagan felices»
El arzobispo de Oviedo intervino después de la conferencia de Higinio Marín, rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, dedicada a la relación entre religión y política en el siglo XXI.
Marín había planteado que la felicidad de las personas no depende principalmente de los políticos, sino de los vínculos cotidianos: la familia, los amigos, las personas cercanas y el trabajo.
Sanz Montes reaccionó con humor a esta reflexión: «Después de la brillante conferencia de Higinio Marín, me ha dado paz saber que no tenemos que elegir políticos que nos hagan felices. Me ha relajado enormemente. Pero sí sabré a quién no tengo que elegir».
El prelado aprovechó también para reflexionar sobre las amenazas que, a su juicio, afectan a la familia. Alertó de la desprotección de la paternidad, del empoderamiento descontrolado de la maternidad y de la situación de los hijos cuando se debilitan los vínculos familiares. El resultado, advirtió, son «niños huérfanos de padres vivos».
En su intervención, relacionó la fragilidad de las relaciones familiares con la soledad y el individualismo, y defendió que la soledad no debe confundirse con una opción de vida aislada de los demás. La familia, sostuvo, se ve cuestionada cuando se debilitan o se rompen los vínculos entre padres e hijos.
II Foro celebrado en el Senado
«Lo que aporta la fe católica a España y a Europa».
«Si somos críticos, pero no criticones, somos molestos»
Preguntado por las razones para evitar que Dios quede relegado a la vida privada, Sanz Montes insistió en la necesidad de que los cristianos mantengan una presencia pública y no renuncien a expresar sus convicciones.
«Si no hablamos podemos caer en el riesgo de ser subvencionados. Si somos críticos, pero no criticones, somos molestos», señaló. Frente a lo que considera intentos de silenciar esas voces, lanzó una reivindicación: «La clandestinidad, no, gracias», despertando la ovación de los asistentes.
El arzobispo resumió su planteamiento en una de las frases más destacadas de la jornada: «En el templo, lo sagrado; en la plaza, el testimonio; en el atrio, el debate». Con esta imagen, distinguió los espacios propios de la celebración religiosa, el testimonio de los creyentes en la sociedad y la discusión pública en la que deben poder participar con libertad.
Bieito Rubido: «No hay por qué avergonzarse»
El director de El Debate, Bieito Rubido, también defendió que los católicos participen en la vida pública sin ocultar sus creencias. Para ello recordó las palabras que Benedicto XVI dirigió a los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid en 2011: «¡No os avergoncéis!».
«Ese es el problema: que todavía algunos se avergüenzan», afirmó. Y añadió: «España es un Estado laico y aconfesional, pero la sociedad no tiene por qué ser aconfesional».
El periodista explicó que su fe constituye una fuente de fortaleza personal: «Mi mayor certeza es creer en Dios. Siempre tengo alguna noche negra, como Teresa de Calcuta o San Juan de la Cruz, pero mi creencia en Dios es lo que me da más fortaleza, más seguridad».
Rubido animó asimismo a los católicos a comprometerse más en la sociedad y a sentirse orgullosos de sus raíces y creencias, sin adoptar una actitud de superioridad moral frente a quienes piensan de otra manera.
Fernando Gutiérrez reivindica la herencia cristiana
Por su parte, Fernando Gutiérrez, senador por Melilla y militar retirado, defendió la aportación del cristianismo a la convivencia y a la solidaridad en España. Desde su experiencia de 44 años en las Fuerzas Armadas, recordó que durante su trayectoria se relacionó con personas de distintos grupos religiosos.
Gutiérrez sostuvo que la solidaridad española no puede entenderse al margen de su herencia cristiana. También aludió a la convivencia entre comunidades religiosas en Melilla y explicó que, cuando habla con sus amigos musulmanes, les señala que la libertad y el respeto de los que disfrutan forman parte de una sociedad marcada por el paradigma cristiano. En contraste, apuntó a las dificultades que afrontan los cristianos en determinados países de mayoría musulmana.
El senador lamentó, además, que algunos políticos católicos perciban presión para no defender públicamente sus convicciones. Según afirmó, a veces se les transmite que sus propuestas son ajenas a la mayoría social o que resultan exageradas. Frente a esa percepción, animó a los creyentes a hacerse visibles y participar en el debate público.
El encuentro, organizado por la Fundación Enraizados, reunió así a representantes del ámbito académico, eclesial, periodístico y político en torno a una pregunta común: qué lugar debe ocupar Dios en la sociedad contemporánea y qué puede aportar la fe católica a España y Europa.