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Rouco Varela cumple 90 años: el cardenal que marcó la Iglesia española durante casi dos décadas

 

De Santiago a Madrid, pasando por la presidencia de la Conferencia Episcopal y los viajes de Juan Pablo II y Benedicto XVI: el purpurado gallego llega a las nueve décadas con una influencia que todavía se hace notar

 

 

 

22/08/26


 

 

 

De Santiago a Madrid, pasando por la presidencia de la Conferencia Episcopal y los viajes de Juan Pablo II y Benedicto XVI: el purpurado gallego llega a las nueve décadas con una influencia que todavía se hace notar.

 

 

 

  1. El cardenal que estuvo en el centro de la Iglesia española
  2. De Juan Pablo II a Benedicto XVI
  3. Una figura que todavía conserva capacidad de convocatoria
  4. Los 90 años y medio siglo como obispo
  5. Un emérito que sigue dando qué hablar
  6. El reconocimiento de Sanz Montes

 

 

 


El cardenal Rouco Varela en el auditorio del Banco Sabadell
durante el acto que organizó Religión Confidencial.

Foto Gabriel Luengas. Europa Press

 

 

 

Antonio María Rouco Varela cumplió el 20 de agosto 90 años. El cardenal emérito de Madrid alcanza esta cifra después de una trayectoria que le convirtió durante casi dos décadas en una de las figuras centrales de la Iglesia española.

Obispo auxiliar y después arzobispo de Santiago de Compostela, arzobispo de Madrid durante veinte años y presidente de la Conferencia Episcopal Española en dos etapas, Rouco ha atravesado buena parte de la historia reciente del catolicismo español desde posiciones de máxima responsabilidad.

Pero su noventa cumpleaños no llega acompañado únicamente de recuerdos. A sus 90 años, el cardenal continúa interviniendo en algunos de los debates que afectan a la Iglesia y mantiene una notable capacidad de convocatoria. El pasado mes de mayo, apenas tres meses antes de alcanzar esta cifra, fue precisamente el protagonista de un acto organizado por Religión Confidencial sobre los viajes de los Papas a España.

 

El cardenal que estuvo en el centro de la Iglesia española

Rouco nació el 20 de agosto de 1936 en Villalba (Lugo) y fue ordenado sacerdote en Salamanca en 1959. Su formación en Derecho Canónico y su paso por la Universidad de Múnich marcaron una trayectoria intelectual que posteriormente compaginó con distintas responsabilidades eclesiales.

En 1976 comenzó su trayectoria episcopal como obispo auxiliar de Santiago de Compostela. Ocho años después se convirtió en arzobispo de la sede compostelana y en 1994 fue trasladado a Madrid, donde permaneció hasta 2014. En ambas diócesis sucedió al cardenal Ángel Suquía.

Su etapa madrileña coincidió con algunos de los acontecimientos más relevantes de la Iglesia española de las últimas décadas. Fue creado cardenal por Juan Pablo II en 1998 y presidió la Conferencia Episcopal Española durante dos periodos: entre 1999 y 2005 y, posteriormente, entre 2008 y 2014.

Durante esos años se convirtió en uno de los principales interlocutores de la Iglesia española ante la sociedad y los sucesivos gobiernos, al tiempo que ejerció una notable influencia dentro del episcopado.

 

De Juan Pablo II a Benedicto XVI

Uno de los rasgos que mejor explican la relevancia histórica de Rouco es su papel en las visitas de los Papas a España.

Fue arzobispo de Santiago cuando Juan Pablo II acudió a Compostela para la Jornada Mundial de la Juventud de 1989, un acontecimiento que dejó una profunda huella en la Iglesia española. Ya como arzobispo de Madrid, tuvo también un papel destacado en la visita de Benedicto XVI a España.

Precisamente por esa experiencia, Religión Confidencial decidió contar con él como protagonista del acto celebrado el pasado mes de mayo sobre los viajes de los Papas a España. El propio artículo publicado entonces destacaba que Rouco era el único eclesiástico español que había tenido un papel activo en las visitas de Juan Pablo II y Benedicto XVI a nuestro país.

La elección permitió además recuperar la memoria de algunos de aquellos acontecimientos en primera persona. El acto contó con la presentación de José Francisco Serrano Oceja y la intervención final de Yago de la Cierva, coordinador nacional del equipo encargado de preparar el viaje de León XIV a España. La presencia de Rouco volvió a despertar el interés de otros medios, hasta el punto de que TVE acudió al encuentro para entrevistar a varios participantes.

 

Una figura que todavía conserva capacidad de convocatoria

La fotografía de aquel encuentro resulta significativa para explicar el momento actual de Rouco. En el auditorio del Banco Sabadell coincidieron miembros del equipo de Religión Confidencial y de Confidencial Digital, periodistas veteranos, sacerdotes de Madrid, Alcalá de Henares y Toledo, responsables de la Conferencia Episcopal, el obispo emérito de Almería, Adolfo González Montes, y representantes de la política y la cultura.

No se trató, por tanto, de un homenaje a un antiguo arzobispo apartado de la actualidad. Rouco acudió para hablar y fue escuchado. El interés generado por su presencia confirmó que, pese a haber abandonado el gobierno pastoral de Madrid hace doce años, su opinión continúa despertando atención dentro y fuera de los ambientes eclesiales.

Su presencia pública se mantiene también en Galicia. Este mismo mes de agosto, Rouco volvió a participar en su tradicional encuentro en Carballo, donde se reunió con miembros de la jerarquía eclesial gallega y recibió felicitaciones anticipadas por sus 90 años y por los 50 años de su ordenación episcopal.

 

Los 90 años y medio siglo como obispo

El cumpleaños tiene además una segunda dimensión. Rouco no solo alcanza las nueve décadas: en octubre celebrará 50 años de episcopado. Fue ordenado obispo el 31 de octubre de 1976 en la Catedral de Santiago de Compostela.

La Diócesis de Lugo ha presentado precisamente este doble aniversario como una oportunidad para repasar medio siglo de ministerio episcopal. Su trayectoria comenzó en Santiago y continuó en Madrid, donde ejerció como arzobispo hasta 2014.

Son cinco décadas en las que Rouco ha pasado por prácticamente todos los niveles de responsabilidad de la Iglesia española: profesor y canonista, obispo auxiliar, arzobispo, cardenal, presidente de la Conferencia Episcopal y participante en los cónclaves que eligieron a Benedicto XVI y Francisco.

 

Un emérito que sigue dando qué hablar

Cuando Religión Confidencial organizó en mayo su conferencia, Rouco tenía todavía 89 años y abríamos aquella información con una frase que ahora adquiere otro significado: «sigue dando qué hablar».

Tres meses después, el cardenal ya ha cruzado la barrera de los 90. Y lo hace lejos de una jubilación entendida como desaparición de la escena pública. Su voz continúa siendo buscada, sus intervenciones generan interés y su agenda mantiene encuentros con representantes de la Iglesia y de la sociedad.

Rouco Varela cumple 90 años, pero su historia no pertenece únicamente al pasado. El cardenal que durante años estuvo en el centro de las decisiones de la Iglesia española continúa siendo una referencia para entender de dónde viene el catolicismo español y, también, algunos de los debates que todavía tiene abiertos, tal y como ha demostrado en este último consistorio de cardenales celebrado a finales del mes de junio en Roma.

 

El reconocimiento de Sanz Montes

Con motivo del 90 cumpleaños, el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, le ha dedicado su carta pastoral de esta semana. En la misiva, el arzobispo de Oviedo ha destacado que “la obra monumental de Rouco Varela no se puede entender ni valorar en su justa medida sin atender primero a su profunda solidez intelectual”.

Para Sanz Montes, “Rouco Varela entendió perfectamente que la Iglesia en España no podía limitarse a una postura defensiva o melancólica ante los rápidos cambios sociales”. Además, resalta que “bajo su guía, la archidiócesis madrileña articuló respuestas institucionales maduras, impulsó con fuerza la educación católica en todos sus niveles, revitalizó los seminarios y fortaleció el tejido parroquial en los nuevos barrios de una capital en constante expansión”.

En el repaso que hace a los años de entrega del cardenal Rouco, el prelado franciscano no esconde que Rouco Varela “tuvo que soportar campañas de prensa de una ferocidad inusitada, planificadas con el claro objetivo de destruir su reputación personal y debilitar su autoridad moral”. Subraya que en estos ataques, “la crítica legítima o el debate de ideas fueron sustituidos con demasiada frecuencia por la calumnia grosera, la distorsión malintencionada de sus palabras y el ataque ad hominem”.

“Se intentó caricaturizar de forma sistemática su firmeza doctrinal como supuesta rigidez autoritaria, y su absoluta fidelidad a la Santa Sede y a los sucesivos Pontífices como un inmovilismo trasnochado. Se buscaba, en definitiva, crear un monstruo mediático para asustar a los fieles y hacer retroceder a los pastores”, añade el arzobispo de Oviedo.