Católicos

 

Las agustinas de Sotillo, desalojadas por los incendios, cancelan todo su verano y afrontan un futuro incierto

 

Las más de 40 religiosas del Monasterio de la Conversión han regresado tras la evacuación, pero suspenden retiros y encuentros que sostenían su misión pastoral y buena parte de sus ingresos

 

 

 

31/07/26 | Marta Santín, X


 

 

 

El devastador incendio que ha golpeado la zona de Sotillo de la Adrada (Ávila), uno de los focos más afectados por los grandes fuegos de este verano en el centro de España, ha trastocado por completo la vida de las más de cuarenta hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión.

 

 

 

  1. Evacuadas el pasado 25 de julio
  2. Suspendidas todas las actividades del verano
  3. Un monasterio convertido en referencia espiritual
  4. Jornada Reconciliados
  5. Un verano marcado por el fuego

 

 

 


Hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión.

 

 

 

Evacuadas el pasado 25 de julio

La comunidad religiosa tuvo que ser evacuada de urgencia el pasado 25 de julio y, aunque las llamas finalmente no alcanzaron el edificio monástico, las consecuencias del incendio obligan ahora a suspender toda la programación prevista para los meses de verano, con el consiguiente impacto espiritual, pastoral y económico.

Tras permanecer unos días en el convento de sus hermanas Agustinas del convento de san Ildefonso de Talavera, las religiosas han regresado ya a su monasterio, pero el paisaje que se han encontrado es desolador. El monte que rodea el cenobio ha quedado completamente calcinado y las instalaciones aparecen cubiertas por una gruesa capa de ceniza, lo que obliga a afrontar un intenso trabajo de limpieza y recuperación antes de poder retomar con normalidad su actividad.

La propia comunidad compartió en las horas más críticas un breve y emotivo mensaje que reflejaba la gravedad de la situación vivida: "...fuimos desalojadas el sábado, 25 de julio, por la mañana, con urgencia y sin otra posibilidad que dejar el Monasterio..."

Durante aquellos momentos, las hermanas aseguraban que continuaban unidas en la oración por los cientos de profesionales y voluntarios que luchaban contra el fuego, mientras esperaban noticias sobre la evolución del incendio.

 

Suspendidas todas las actividades del verano

La consecuencia más inmediata del incendio ha sido la cancelación completa del programa estival organizado por el Monasterio de la Conversión, una agenda que cada año reúne a decenas de jóvenes, familias y peregrinos de distintos lugares de España.

Así seguramente se suspenden todas las iniciativas previstas para las próximas semanas, entre ellas el Campo de Trabajo las Jornadas de Verano "Reconciliados" y el tradicional Triduo Agustiniano, además de otras actividades que ya habían comenzado durante el mes de julio.

Estos encuentros no constituyen únicamente una intensa labor evangelizadora y de formación cristiana. También representan una parte muy importante de los ingresos con los que la comunidad sostiene su vida cotidiana durante el resto del año.

Las propias hermanas recuerdan que viven con sencillez, "de la Providencia, de su trabajo y de la generosidad de quienes las ayudan". Por ello, la suspensión de todas estas actividades supone un golpe económico especialmente duro para una comunidad que no cuenta con otras fuentes estables de financiación.

Ante esta situación excepcional, las religiosas han pedido ayuda mediante donativos para poder afrontar los gastos derivados de la recuperación del monasterio y compensar, al menos en parte, la pérdida de los ingresos previstos para este verano.

 

Un monasterio convertido en referencia espiritual

El Monasterio de la Conversión se ha consolidado durante los últimos años como una de las comunidades contemplativas más dinámicas de España.

Fundado por la madre Prado González de las Heras, pertenece a la Orden de San Agustín y combina la vida contemplativa con una intensa misión de acogida, formación y acompañamiento espiritual. Su carisma pone el acento en la comunión, la reconciliación y la vida fraterna, inspirándose en la espiritualidad de san Agustín y ofreciendo un espacio abierto para quienes buscan profundizar en la fe.

A lo largo del año, el monasterio organiza retiros, convivencias, ejercicios espirituales, encuentros para jóvenes y familias, jornadas de formación, experiencias comunitarias y periodos de voluntariado, convirtiéndose en un auténtico lugar de referencia para numerosos fieles.

Precisamente por esa intensa actividad, el verano constituye uno de los momentos más importantes de su calendario pastoral.

 

Jornada Reconciliados

Las Jornadas "Reconciliados", cuyo lema este año invitaba a reflexionar sobre la reconciliación con Dios, con los demás y con uno mismo, incluían conferencias, tiempos de oración, celebraciones litúrgicas, testimonios y espacios de convivencia. Las hermanas las presentaban como "un tiempo de descanso, escucha y comunión" abierto a personas de todas las edades.

El Campo de Trabajo reunía igualmente a jóvenes dispuestos a compartir durante varios días la vida del monasterio, colaborando en distintas tareas comunitarias mientras profundizaban en su experiencia cristiana.

 

Un verano marcado por el fuego

Aunque el edificio del monasterio ha podido salvarse, la comunidad reconoce que necesitará tiempo para recuperar la normalidad. A la limpieza de las instalaciones se une el impacto emocional de haber tenido que abandonar precipitadamente el lugar donde desarrollan su vida de oración y de haber contemplado cómo el entorno natural que rodeaba el monasterio ha quedado reducido a cenizas.

Mientras tanto, las hermanas mantienen su confianza en la Providencia, pero piden ayuda, Agradecen igualmente las numerosas muestras de cercanía recibidas durante estos días, así como el trabajo de los servicios de extinción y de todas las personas que han colaborado para proteger vidas y bienes frente al avance del incendio.

La suspensión de toda la programación estival deja ahora un silencio poco habitual en el Monasterio de la Conversión. Donde durante agosto debían sucederse encuentros de oración, formación y convivencia, solo queda el esfuerzo por limpiar las cenizas, recuperar el entorno y comenzar de nuevo.

Entretanto, la comunidad confía en que la solidaridad de quienes han participado durante años en sus actividades permita afrontar este difícil momento y mantener viva una misión que se ha convertido en un referente para miles de personas que encuentran en este monasterio un lugar de acogida, contemplación y esperanza.