Tribunas

¿De qué va eso de los “puntos de escucha” del viaje del Papa?

 

 

José Francisco Serrano Oceja


Escucha activa.

 

 

 

 

He leído que la organización del viaje del Papa instalará “Puntos de escucha” que, según crónica oficiosa, “están pensados para todos, pero especialmente “para los jóvenes, a quienes atenderán un grupo de agentes de escucha que se han preparado específicamente para esta labor””.

Alguien me ha comentado que esta cuestión ha generado además no pocas tensiones en diversos ámbitos de la organización. Quizá porque lo de los puntos de escucha suene, por un lado, a puntos de encuentro o quizá al teléfono de la esperanza del P. Ángel, que también es un punto de escucha.

Con la originalidad hay que tener cuidado no vaya a ser que se convierte en un motivo de chanza. El problema está en que hay originalidades que implican mucho más de lo que dicen, que sintetizan, en este caso, una teología y una pastoral, y eso es lo llamativo.

Que conste que no estoy en contra de la escucha como acción que define lo humano en lo que tiene de atención al otro, de ocupación y preocupación, de compañía, de ayuda, de implicación. La escucha como base de la relación. La escucha como proceso de humanización implícita en un mundo individualista y solipsista.

Pero lo primero que hay que aclarar es que si viene el Papa a quien hay que escucharle es a él. Por lo tanto, todos los actos con el Papa son punto de escucha y que sepamos el Papa no es un autor de manuales de autoayuda.

Lo segundo es que alguien tiene que definir en que consiste la escucha de los puntos de escucha, que me suena a los puntos rosas de denuncias de vulneraciones de derechos fundamentales para las mujeres.

También hay que dejar claro quiénes son los agentes de escucha, su formación para la escucha, el código ético de la escucha y con qué finalidad se hace esa escucha. ¿Es una escucha terapéutica, de consuelo, de relajo, de relajación, de relación?

Y, lo que me parece más relevante, ¿acaso la Iglesia no propone una forma privilegiada de escucha que es algo y mucho más que la escucha?

Me refiero al sacramento de la penitencia. ¿Se trata sólo de que nos escuchen o de que la escucha tenga el efecto de algo más que la escucha en sí misma?

La escucha que implica el sacramento de la reconciliación es un proceso de expresión de sí mismo, de arrepentimiento, de llamada, de petición, de la gracia de Dios. ¿Se pretende minusvalorar la gracia de Dios?

Alguien ha intentado aclarar que esto de los puntos de escucha no sustituye a los confesionarios, que estarán disponibles en las parroquias.

¿Por qué va a tener que limitarse la confesión al ámbito de los templos?  ¿No será mejor que se le saque a la calle con novedosas formas de acoger la celebración de ese sacramento?

Lo grave de esta propuesta de los puntos de escucha es que fuera una forma de legitimación de un modelo horizontal de cristianismo en el que la dimensión sacramental, sobrenatural, que es constitutiva de la fe cristiana, quedara aminorada por formas alternativas de humanización sin la gracia de Dios sacramental.

Por cierto, que ya que estamos en tiempos agustinianos recuerdo aquello de san Agustín que decía “sacramenta, que algo queda”.

 

 

José Francisco Serrano Oceja