Diócesis

 

Valladolid: la sobriedad hecha elegancia que emociona en Jueves y Viernes Santo

 

La ciudad vive su día grande con la Procesión General, un desfile único de 33 pasos y 20 cofradías marcado por el silencio, la devoción y un extraordinario patrimonio artístico

 

 

 

04/04/26 | Marta Santín, X


 

 

 

He presenciado las procesiones del Jueves y Viernes Santo de Valladolid, el Jueves frente a la catedral viendo la entrada y la salida de las procesiones a su paso por el templo metropolitano. El Viernes, la Procesión General en la Plaza Mayor.

 

 

 

  1. El acto penitencial en la Catedral del Jueves Santo
  2. Una crónica completa en 33 pasos y 20 cofradías
  3. Algunos pasos llevados por porteadores de andas
  4. Todas las cofradías penitenciales de la ciudad
  5. Solo tres imágenes marianas
  6. Jesús Sanz Montes en el Sermón de las Siete Palabras
  7. Argüello en la Misa Crismal

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.

 

 

 

Las procesiones siempre emocionan, incluso a quienes no son cristianos ni creyentes. Las procesiones del Jueves y Viernes Santo de Valladolid conmueven. Fe en la calle, silencio que solo se rompía por las matracas y carracas vallisoletanas y en ocasiones, por la banda con sus cornetas, tambores, dulzainas y gaitas. Una sobriedad hecha elegancia.

 

El acto penitencial en la Catedral del Jueves Santo

El Jueves Santo ya había anticipado la intensidad de estas jornadas. Las procesiones que parten y regresan a la catedral ofrecen estampas de gran belleza, especialmente en el tránsito por calles estrechas o en la llegada al templo.

El acto penitencial en la Catedral y el solemne acto de caridad ante el Palacio Arzobispal, son dos momentos culminantes. Es un día en el que la ciudad comienza a recogerse, preparando el clímax del Viernes Santo.

Hasta trece procesiones salen este día, destacando la Procesión de la Preciosísima Sangre, con su Cristo y María Santísima de la Caridad.

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.

 

 

 

Una crónica completa en 33 pasos y 20 cofradías

Y el Viernes Santo, la Plaza Mayor, engalanada y bellísima de luz y decoración, acogió la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor. Hasta diez mil personas pueden concentrarse en la plaza y según los cronistas locales, un lleno total vistió ayer la Mayor de las plazas de Valladolid.

Se trata de una crónica completa en 33 pasos y 20 cofradías en las que apenas aparecen tres vírgenes. Ni un aplauso en el recorrido, ni un “¡guapa, guapa!” a la Virgen, ni una saeta. Sin costaleros al estilo andaluz. Y es que los pasos vallisoletanos son conjuntos escultóricos pesados y rígidos. Por esta razón, tradicionalmente se transportan sobre plataformas con ruedas o andas grandes que no permiten el movimiento rítmico o "bailado" que caracteriza a los costaleros andaluces.

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.

 

 

 

Algunos pasos llevados por porteadores de andas

Aunque cada vez más cofradías están sustituyendo las ruedas por andas cargadas a hombros por cofrades (llamados porteadores de andas), recuperando la tradición de cargar las imágenes, pero manteniendo el estilo sobrio castellano. Estos pasos sí que permiten el balanceo de la imagen.

Unos pasos de alto valor artístico, considerados un auténtico museo al aire libre. Destacan por la imaginería religiosa de los siglos XVI y XVII, reflejando la Pasión de Cristo con gran realismo. En general, como digo, la sobriedad y el silencio envuelven las procesiones, donde los pasos avanzan sin estridencias, acompañados solo por el sonido de tambores y el respeto del público.

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.

 

 

 

Todas las cofradías penitenciales de la ciudad

Ese silencio, casi sobrecogedor, es la seña de identidad de la Semana Santa vallisoletana. La Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor del Viernes Santo, constituye el momento culminante de estos días. En ella participan todas las cofradías penitenciales de la ciudad, desplegando un relato completo de la Pasión de Cristo a través de 33 pasos procesionales. Es un desfile único en España por su coherencia narrativa y por la calidad artística de las tallas, muchas de ellas obras maestras de escultores como Gregorio Fernández o Juan de Juni.

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.

 

 

 

Solo tres imágenes marianas

El Viernes Santo vallisoletano presenta, además, una singularidad destacada: la presencia de solo tres imágenes marianas en la Procesión General, lo que refuerza el carácter centrado en la Pasión de Cristo. Entre ellas sobresalen advocaciones profundamente arraigadas en la ciudad, como la Virgen de las Angustias, cuya devoción traspasa generaciones. Frente a otras Semanas Santas más expresivas o populares, Valladolid apuesta por una estética contenida, casi austera, que convierte cada gesto en algo significativo.

Uno de los momentos más emotivos se vivió al término del recorrido, con el canto de la Salve Popular frente a la Virgen de las Angustias en la puerta de su iglesia, acto que puso el broche final a la jornada del Viernes Santo.

En la Plaza Mayor, desde la tribuna de autoridades, siguieron el desfile el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero, entre otras autoridades. Argüello se unió al final de la procesión de la Virgen de las Angustias para recorrerla a pie.

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.

 

 

 

Jesús Sanz Montes en el Sermón de las Siete Palabras

En este contexto de recogimiento y tradición, también han resonado con fuerza los mensajes de los responsables eclesiásticos. Según recogió Tribuna de Valladolid, el arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes lanzó una advertencia contundente durante su Sermón de las Siete Palabras que se celebró en Valladolid.

Sanz alertó del “peligro de declarar guerras y mentir”, en una reflexión que conectó la Pasión de Cristo con los conflictos actuales. Sus palabras apelaron a la responsabilidad moral de la sociedad y a la necesidad de recuperar la verdad como fundamento de la convivencia.

El prelado subrayó también la importancia de no banalizar el sufrimiento humano, recordando que la Pasión no es solo un hecho histórico o una tradición cultural, sino una llamada a la conciencia. En un tono directo, advirtió de los riesgos de una sociedad que, a su juicio, puede caer en la indiferencia ante el dolor ajeno o en la manipulación de la verdad.

Además, en un contexto marcado por lo que ha definido como una sociedad "opulenta pero vacía", Sanz ha subrayado la paradoja de una generación que, pese a tenerlo todo, no encuentra sentido a su existencia.

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.

 

 

 

Argüello en la Misa Crismal

Por su parte, el arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, también se pronunció en términos críticos durante la Misa Crismal celebrada el Jueves Santo en la catedral. En una ceremonia en la que cerca de un centenar de sacerdotes renovaron sus promesas y se consagró el Santo Crisma, Argüello cargó contra la guerra, denunciando sus consecuencias y apelando a la paz.

Además, durante su homilía convocó una Asamblea Diocesana. "Es preciso un discernimiento. Por esto, desde esta Misa Crismal, convoco Asamblea Diocesana":

"El Santo Concilio Vaticano II instaura el catecumenado bautismal, como un giro en la vida de la Iglesia. Acoger esta novedad, encarnarla en la Diócesis, en cada una de las parroquias, reflexionar también sobre las pilas bautismales que tenemos, cómo distribuirlas, cómo vivir este tiempo nuevo desde el punto de vista demográfico, cultural, económico, político... Para eso es preciso un discernimiento. Por esto, desde esta Misa Crismal, convoco Asamblea Diocesana. Para seguir la pauta del Sínodo, para unirnos a la reflexión de la Iglesia en Castilla, para celebrar juntos nuestra condición de pueblo de reyes, pueblo santo, pueblo sacerdotal y profético, pueblo de Dios; para ver la manera de celebrar y de proponernos a cada uno de nosotros un paso adelante en nuestra conciencia de ser ungidos, de ser pueblo, de ser asamblea. En ella hemos de discernir también sobre lo que el Señor nos pide para vivir el ministerio sacerdotal en esta hora, sobre lo que el Señor nos pide para vivir la caridad social y política de los laicos en esta hora, sobre lo que el Señor pide en este tiempo nuevo de la vida de especial consagración, tan rica en nuestra Diócesis".

Valladolid vuelve a demostrar que la elegancia puede nacer de la sobriedad, y que el silencio procesional, cuando es compartido, puede ser la forma más elocuente de expresión.

 

 

 


Procesión General del Viernes Santo en Valladolid.
Foto: Jaime Márquez Santín.