Mundo

 

Francia se encamina hacia más de 20.000 catecúmenos que se preparan para el bautismo

 

La tendencia confirma el aumento sostenido de conversiones al catolicismo registrado durante la última década

 

 

 

07/03/26


 

 

 

El número de catecúmenos —personas que se preparan para recibir el bautismo— sigue creciendo con fuerza en Francia y podría superar este año la cifra de 20.000, según los primeros datos recogidos en diversas diócesis del país. La tendencia confirma el aumento sostenido de conversiones al catolicismo registrado durante la última década y que, según las previsiones, alcanzará un nuevo máximo y superará las previsiones de 2025.

 

 

 

  1. Aumento de conversiones al catolicismo
  2. Un ascenso del 48%
  3. Sorpresa tanto dentro como fuera de la Iglesia
  4. Cientos de cartas solicitando el bautismo
  5. Transformación de las comunidades cristianas
  6. Solo un tercio de los niños recibe el bautismo
  7. "Un viento de juventud en el catolicismo francés"

 

 

 


Bautismo de adultos.

 

 

 

Aumento de conversiones al catolicismo

En la mayoría de las diócesis francesas, el Appel décisif (Rito de Elección) se celebró el domingo pasado, marcando el inicio de la etapa final del camino de los catecúmenos hacia los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía, que recibirán durante la próxima Vigilia Pascual. Este paso, que antes pasaba casi desapercibido y se mencionaba únicamente en publicaciones católicas locales, atrajo el año pasado la atención de los medios nacionales franceses y de otros países, según recoge diario italiano Avvenire.

La razón es bien conocida: el aumento constante de solicitudes de conversión al catolicismo por parte de adolescentes y adultos, un crecimiento que se ha intensificado desde 2023 y que culminará en un verdadero auge este año, superando 2025.

 

Un ascenso del 48%

En 2015, poco menos de 4.000 personas fueron bautizadas tras completar el catecumenado en todo el país. El año pasado la cifra alcanzó los 17.800, incluyendo 10.384 adultos y más de 7.400 adolescentes, lo que representa un aumento del 48% en comparación con 2024.

Los datos definitivos de 2026 aún no están disponibles —en algunas diócesis, incluidas las principales como Lyon, el Appel décisif se celebrará el próximo domingo—, pero las cifras que llegan progresivamente desde varias regiones ya dibujan una tendencia clara.

En Metz, en el noreste, el número de catecúmenos aumentó de 154 a 190 (+23%). En Nîmes, en el sureste, pasó de 100 a 149 (+49%). En Niza, en la Riviera francesa, creció de 194 a 207 (+7%). En Annecy, en Alta Saboya, subió de 190 a 250 (+31%). En Clermont-Ferrand, en el centro del país, aumentó de 99 a 128 (+29%).

Hacia el oeste, Nantes registró un incremento de 170 a 223 catecúmenos (+31%). En Rennes pasaron de 199 a 264 (+32%). En Ruán, de 120 a 131 (+9%). Y acercándose a la capital, en Versalles se contabilizan 835 catecúmenos este año frente a los 670 del año pasado (+24%), mientras que en París el número creció de 671 a 788 (+17%).

 

Sorpresa tanto dentro como fuera de la Iglesia

Todo indica, por tanto, que se producirá un nuevo aumento de dos dígitos que, si supera el 12% como se espera, elevará el número total de catecúmenos por encima de los 20.000. Una cifra cada vez más sorprendente que sigue desconcertando a muchos observadores, tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Ante este fenómeno, la archidiócesis de París, junto con las demás diócesis de la provincia eclesiástica, inició el 25 de enero un proceso de reflexión y consulta para responder al aumento de catecúmenos. El proceso incluirá varias reuniones hasta el segundo semestre de 2027 y es el primero de este tipo.

 

 

 


Bautismo de una mujer adulta.

 

 

 

Cientos de cartas solicitando el bautismo

Benoît Bertrand, obispo de Pontoise —diócesis sufragánea de París—, explicó su experiencia en una entrevista con el semanario diocesano Paris Notre-Dame. "Cuando era obispo de Mende, una de las diócesis más pequeñas de Francia, ya había notado un ligero aumento tras los años de la COVID-19, unos veinte catecúmenos al año; y ya nos alegrábamos por los veinte que el Señor nos concedía", declaró el prelado, que también es vicepresidente de la Conferencia Episcopal Francesa,

"Nombrado para Pontoise en junio de 2024, me impresionó la cantidad de catecúmenos y neófitos; recibí no decenas, sino cientos de cartas solicitando el bautismo, unas 400 de adultos y aproximadamente la misma cantidad de jóvenes este año, lo que daba testimonio de una gran diversidad de orígenes, edades y estratos sociales", añadió.

 

Transformación de las comunidades cristianas

El obispo considera que, si la tendencia continúa, el impacto será profundo en la vida de la Iglesia. "Dentro de cinco años, si este fenómeno continúa, conducirá a una verdadera transformación de nuestras comunidades cristianas. También hay buenas posibilidades de que el catecumenado, que antes era un servicio parroquial secundario, se convierta en el centro de la vida pastoral. Muchas iniciativas girarán en torno a estos recién bautizados".

"Habrá, al menos en nuestra diócesis de Île-de-France, lo que algunos llaman “periferias invertidas”. Son ellas quienes nos evangelizarán. Las periferias se encuentran con las comunidades cristianas y acaban transformando corazones. Todos los que acompañan a los catecúmenos ya son testigos de ello. Dios da a cada persona pensando en todos; todos se benefician. Y este será uno de los retos del consejo provincial: acoger y acompañar a los catecúmenos y neófitos, y luego transformar a los cristianos y a las comunidades", declaró el obispo.

 

Solo un tercio de los niños recibe el bautismo

El crecimiento de los catecúmenos no compensa, sin embargo, la disminución del cuerpo eclesial registrada en las últimas dos décadas. A comienzos de los años 2000 se bautizaban alrededor de 400.000 niños en los primeros meses de vida, mientras que hoy la cifra es aproximadamente la mitad: solo un tercio de los niños nacidos en Francia recibe el bautismo.

Aun así, el fenómeno representa una infusión muy especial de energía espiritual, la de los neófitos, que ya se percibe en la Iglesia francesa.

 

 

 


Catecúmenos de la diócesis de Versalles con Monseñor Luc Crepy,
después del Rito de Elección del domingo pasado.

Foto: diócesis de Versalles.

 

 

 

"Un viento de juventud en el catolicismo francés"

"Un viento de juventud en el catolicismo francés" es el título del extenso artículo que la revista Le Figaro dedicó recientemente al tema, con portada incluida, firmado por Guyonne de Montjou.

En él, Guillaume Cuchet, profesor de historia contemporánea en la Sorbona, afirma que "al llegar a la tercera generación de distanciamiento de la fe, se produce una especie de reajuste de cuentas. Se es libre de redescubrir un legado. Estos jóvenes que cruzan el umbral del cristianismo ya no necesitan oponerse a sus “mayores”, pues son neutrales, como querían sus padres: no bautizados, sin orientación. Por lo tanto, es una elección totalmente libre".

Por su parte, Charles Mercier, también profesor de historia contemporánea en la Universidad de Burdeos, sostiene que los jóvenes conversos franceses "demuestran capacidad para retraducir el mensaje cristiano a formas contemporáneas y, al mismo tiempo, un amor por la liturgia y una ortodoxia doctrinal bastante sólida".

Mientras tanto, ese "viento de juventud" parece extenderse también a otros países francófonos. "El número de adultos que solicitan el bautismo en la Iglesia Católica en Bélgica sigue creciendo significativamente", anunció oficialmente la Conferencia Episcopal Belga el 18 de febrero. "Este año, son 689, el triple que hace diez años y un aumento de casi el 30% con respecto al año anterior".