03/02/2026 | por Grupo Areópago
En muchas ocasiones, cuando se habla del trabajo de los funcionarios o del personal empleado público, como así lo denomina el Ministerio de Transformación Digital y Función pública, la imagen que se tiene de ellos es negativa, ya que es una imagen basada en una serie de estereotipos y de prejuicios; incluso de malas experiencias; algunos tienen la idea de que trabajan poco, que tienen un sueldo fijo para toda la vida, que disfrutan de muchos días libres y vacaciones; otros piensan que son poco amables especialmente los que están de cara al público o que abusan del sistema.
Detrás de esta percepción negativa suele estar asociada a algunas profesiones, como empleados públicos que están detrás de un mostrador atendiendo al público, o que desempeñan tareas burocráticas y administrativas largas que generan la frustración de muchos ciudadanos. Y una imagen que ha sido objeto de chistes y de parodias, como el “Venga usted mañana” de Mariano José de Larra o las viñetas de Forges. Pero detrás de esta mala imagen hay grandes profesionales preparados y muy comprometidos con su trabajo, que realizan una labor esencial para la sociedad y que la imagen que se proyecta sobre ellos provoca que a veces no se sientan lo suficientemente reconocidos.
Sin embargo, hay muchas excepciones, cuyo trabajo es muy valorado por la sociedad; son aquellos que trabajan en áreas tan importantes como la educación, la ciencia, la sanidad o la seguridad; como son los médicos, los enfermeros, trabajadores sociales, los policías, los guardias civiles, los bomberos, entre otros. Son servidores de lo público que en situaciones de emergencia y de crisis, como desastres naturales, accidentes, pandemia, situaciones de violencia, terrorismo y guerra ayudan a cambiar la percepción de los funcionarios públicos.
Servidores públicos, que, en muchos casos, ponen en riesgo su vida, que se someten a situaciones de dolor y estrés y que desempeñan un papel fundamental para el funcionamiento de la sociedad. Recordamos situaciones de emergencia como la pandemia en España, la DANA de Valencia, los incendios del pasado verano o la tragedia ferroviaria de Adamuz. En esos momentos, cuando desarrollan su trabajo no se tiene en cuenta si son funcionarios públicos sino que son considerados profesionales imprescindibles, que se enfrentan a situaciones extremas con dedicación y entrega.
Su trabajo es fundamental para la sociedad, y su servicio contribuye al bien común. Por esto, se ha de dejar de mirar a los funcionarios públicos desde una perspectiva estereotipada y condicionada, y se debe reconocer su esfuerzo y su profesionalidad no sólo en momentos críticos sino en el día a día de sus funciones. El trabajo va en la persona, en lo que cada uno representa, desde la honestidad y la ejemplaridad. Que no nos dejemos cegar por aquellos que tienen mala reputación y valoremos también a los funcionarios de todos los ámbitos del empleo público, que juegan un papel importante en la construcción una sociedad mejor, incluso en momentos complicados.
Un agradecimiento especial aquellos que están demostrando su vocación de servicio y humanidad en el reciente accidente de tren. Gracias a todos los servidores de lo público que cumplen con su función y su misión.
GRUPO AREÓPAGO