Colaboraciones

 

Pablo VI y «CPS»

 

 

 

07 agosto, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

Una revista italiana decía con cierto tono irónico: «Para Pablo VI la oveja más negra de las ovejas negras de la grey católica es el movimiento «Cristianos para el Socialismo». Directamente lo ha reprobado, advertido, exorcizado, unas 25 veces durante sus discursos públicos» (L´Europeo, Milán, 21-III-74).

En efecto, la preocupación del Papa hacia «CPS» se manifestó en numerosas advertencias y amonestaciones. Refiriéndose a este movimiento, en una alocución al clero de Roma, afirmó: «El espíritu de contestación se ha convertido ya en una forma endémica, anticlerical, de crítica ácida y a menudo preconcebida, que favorece un oportunismo demoledor no orientado hacia la verdad ni hacia la caridad» (Documentación Catholique, París, 17-III-74).

Meses después, en un discurso a las Organizaciones Internacionales Católicas, les precavía de la tentación de aceptar «ideologías a las que animan intenciones filantrópicas y humanistas respetables, pero que son portadoras de una filosofía del hombre que niega su destino trascendente y no concibe su felicidad más que en función de un progreso social colectivo, basado en una visión materialista e inmanentista de la existencia humana» (Pablo VI, Enseñanzas al Pueblo de Dios, 1975, p. 442). Hay aquí un serio problema de coherencia cristiana que el Santo Padre pone de relieve: «El cristiano que quiere vivir su fe en una acción política concebida como servicio, no puede adherirse, sin contradecirse a sí mismo, a sistemas ideológicos que se oponen, radicalmente o en puntos esenciales, a su fe y a su concepción del hombre» (Pablo VI, Octogesima adveniens, 26).

De una manera más directa desautorizó este movimiento en una audiencia general, pocos días antes del Congreso de «CPS» en Utrecht (Holanda): «El cristianismo no puede ser instrumentalizado por una concepción de la vida contradictoria con el cristianismo y, por tanto, el movimiento “Cristianos para el Socialismo” es una contradicción ideológica y práctica en sí mismo» (Il Giornale, Milán , 11-XI-76).