Colaboraciones
El hombre, capaz de amar
10 abril, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
La capacidad de amar es la capacidad inteligente, voluntaria y libre de darse uno mismo al prójimo, de entregarse totalmente a los demás sin poner condiciones. Los animales no pueden amar; solo se da en ellos la atracción sexual, pero esta no es amor. El amor del ser humano puede ser de diferentes tipos: filial: a los padres y a Dios; fraternal: a los amigos o hermanos; esponsal: al cónyuge, o humanitario: a todos los hombres. Cada uno de estos amores tiene diferentes manifestaciones, pero se caracterizan todos por la entrega total y desinteresada de la persona al otro. El amor no es un sentimiento, sino un acto de la inteligencia, de la voluntad y de la libertad. No se ama porque se siente amor hacia una persona, sino que se ama porque se quiere amar a esa persona. Amar es desear para el amado lo mejor de todo, no para nuestra satisfacción personal sino para la de él y ayudarle a conseguirlo. Aquí no acaba el egoísmo sino solo la generosidad. Amar, pues, es darse al otro sin esperar nada a cambio.
Aristóteles distinguía tres tipos de amistad, según lo que uno busca o puede obtener de ella: la de utilidad, la de placer y la de virtud. En esta última, la finalidad de la relación no es conseguir algo, sino cuidar del otro, buscar su bien, también en términos morales. Ese tipo de amistades pueden llegar a un grado tal de hondura como para configurar realmente la vida de la otra persona, su felicidad.
Jesús decía que en amar a Dios y al prójimo se resume toda la ley de Dios. Además, el amor hacia el otro, tal como lo concibe el cristianismo, implica buscar su bien material y moral, pero teniendo en cuenta todas sus circunstancias, su humanidad entera.
El lenguaje del amor incondicional al otro, del respeto a su dignidad inherente como persona, un mensaje típicamente cristiano, pero al que pueden adherirse personas de distintas tradiciones, ayudaría a tratar mejor al que piensa diferente a nosotros.
Como Dios, el hombre es inteligente, posee una naturaleza espiritual, es libre y capaz de amar.