Vaticano

 

El Papa recuerda al venerable Jérôme Lejeune: “¡Jamás la medicina podrá convertirse en servidora de la muerte programada!”

 

León XIV recibe en audiencia privada al Grupo Internacional Jérôme Lejeune, en el marco del centenario del nacimiento del que fuera creador de la Academia Pontificia para la Vida a petición de Juan Pablo II

 

 

 

23/06/26 | M. S.


 

 

 

El papa León XIV rindió homenaje este lunes al venerable Jérôme Lejeune, uno de los grandes referentes de la genética humana del siglo XX y descubridor de la causa genética del síndrome de Down, durante una audiencia privada concedida en el Vaticano al Grupo Internacional Jérôme Lejeune con motivo del centenario de su nacimiento.

 

 

 

  1. Jamás un médico puede permitirse decidir sobre una vida
  2. “Los pobres entre los pobres”
  3. Eliminar niños con síndrome de Down
  4. Críticas en ambientes científicos
  5. Las tres misiones de la Fundación Jérôme Lejeune
  6. Seguir el ejemplo del venerable científico francés

 

 

 


El Papa recibió en audiencia a los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune.
(VATICAN MEDIA).

 

 

 

Ante representantes de la Fundación Jérôme Lejeune procedentes de numerosos países, el Pontífice destacó la figura del científico francés como un ejemplo de excelencia científica, compromiso cristiano y defensa de la dignidad de toda vida humana.

 

Jamás un médico puede permitirse decidir sobre una vida

En un discurso marcado por una firme reflexión sobre la bioética y la misión de la medicina, León XIV lanzó una contundente advertencia: “¡Jamás un médico debería permitirse, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de tal embrión o de tal persona anciana! ¡Jamás la medicina podrá convertirse en servidora de la muerte programada!”.

Jérôme Lejeune (1926-1994), declarado venerable por el papa Francisco en 2021, fue el descubridor de la anomalía cromosómica responsable de la trisomía 21, conocida como síndrome de Down. Considerado uno de los padres de la genética moderna, dedicó gran parte de su vida a la investigación científica y al acompañamiento de las personas afectadas por discapacidades intelectuales de origen genético.

 

“Los pobres entre los pobres”

Durante su intervención, León XIV recordó una de las frases más conocidas del científico francés: “La medicina es el odio a la enfermedad y el amor al enfermo”. Según el Papa, esta convicción inspiró toda la trayectoria profesional de Lejeune y su entrega a quienes él mismo llamaba “los pobres entre los pobres”.

El Santo Padre subrayó también la estrecha relación que el genetista mantuvo con la Santa Sede. Recordó que san Pablo VI lo nombró miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias y destacó especialmente la amistad que cultivó con san Juan Pablo II.

“La profunda amistad forjada con Juan Pablo II y su visión compartida en favor de la defensa de la vida estuvieron en el origen de la creación de la Academia Pontificia para la Vida”, afirmó León XIV. El Papa explicó que Lejeune consideraba necesaria esta institución ante “la multiplicación de las amenazas contra la vida”.

 

 

 


El Papa recibió en audiencia a los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune.
(VATICAN MEDIA).

 

 

 

Eliminar niños con síndrome de Down

El Pontífice recordó igualmente que el científico comprendió muy pronto que su descubrimiento podía ser utilizado para eliminar a los niños con síndrome de Down antes de nacer. Por ello decidió convertirse en un defensor público de estas personas y denunciar lo que calificaba como un nuevo “racismo cromosómico”.

“Hombre de ciencia y de sabiduría”, señaló León XIV, Lejeune entendió que su hallazgo “sería utilizado para erradicar a las personas portadoras de trisomía 21 antes de su nacimiento”. Por ese motivo, añadió, se convirtió en “su abogado”, denunciando las derivas eugenésicas y la ruptura con los principios tradicionales de la medicina.

 

Críticas en ambientes científicos

El Papa reconoció que esta postura le acarreó numerosas críticas y ataques en determinados ambientes científicos. Sin embargo, destacó que nunca abandonó su defensa de la dignidad humana, fundamentada en la convicción de que cada persona posee un valor inviolable desde su concepción hasta su muerte natural.

León XIV insistió además en la necesidad de que el progreso científico esté siempre acompañado por principios éticos sólidos. “Si la técnica puede ayudar a la medicina, no puede, en cambio, sustituirla”, afirmó, recordando una de las enseñanzas fundamentales de Lejeune.

 

 

 


El Papa recibió en audiencia a los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune.
(VATICAN MEDIA).

 

 

 

Las tres misiones de la Fundación Jérôme Lejeune

La audiencia sirvió también para reconocer la labor desarrollada por la Fundación Jérôme Lejeune, creada tras la muerte del científico y reconocida como entidad de utilidad pública en Francia en 1996. Desde hace más de tres décadas trabaja exclusivamente gracias a las aportaciones de sus donantes al servicio de las personas con discapacidad intelectual de origen genético y de sus familias.

La institución desarrolla tres grandes misiones. La primera es investigar Actualmente es el principal financiador privado europeo y uno de los mayores impulsores mundiales de estudios sobre discapacidades intelectuales de origen genético. Ha financiado 868 proyectos de investigación en 21 países y ha invertido cerca de 74 millones de euros, con el objetivo prioritario de encontrar tratamientos que permitan corregir la discapacidad intelectual asociada a la trisomía 21.

La segunda misión es la atención médica: cuidar. Desde 1995, el Instituto Jérôme Lejeune ofrece atención especializada a personas afectadas por trastornos del desarrollo intelectual de origen genético y se ha convertido en un centro hospitalario de referencia.

La tercera es la defensa de la vida y de la dignidad humana: defender. La Fundación promueve una medicina inspirada en el juramento hipocrático y una investigación ética respetuosa con toda vida humana, participando activamente en debates bioéticos tanto en Francia como en Europa y otros organismos internacionales.

 

Seguir el ejemplo del venerable científico francés

Al concluir su discurso, León XIV animó a los presentes a seguir el ejemplo del venerable científico francés. “Sean, como él, testigos comprometidos en la sociedad, al servicio de la búsqueda constante del bien común”, exhortó. Asimismo expresó su deseo de que el legado de Jérôme Lejeune inspire a las nuevas generaciones y ayude a “unir, sin rigidez, la razón y la fe, la palabra y los actos, la ausencia de juicio sobre las personas y el rechazo de la mentira”.